La sentencia

Tenemos derecho a repugnarnos con que, en poco tiempo, estos tipos estén en la calle. Pero hay que leerse la sentencia

Carlos Herrera
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Tenemos derecho a repugnarnos con que, en poco tiempo, estos tipos estén en la calle. Pero hay que leerse la sentencia
Cualquier otra sentencia que no condenase a más de 20 años de cárcel a los animales de «La Manada» difícilmente iba a ser aceptada por todos los que han dado por hecho que nos encontramos ante un delito de evidente violencia sexual. Posiblemente este columnista entre ellos. Que una serie de individuos borrachuzos y con testosterona sobreactuada se encierren en un portal con una joven de 18 años para penetrarla sucesivamente, con absoluto desprecio por la dignidad más elemental de la mujer, abandonándola a su suerte poco después no sin haberle robado su teléfono móvil, describe la catadura moral y las hechuras brutales de semejantes sujetos, todos ellos merecedores del reproche social más rotundo por su conducta vergonzosamente machista. Se pongan como se pongan, unos hombres que se visten por los pies -y no por la polla- no se meten en una escalera con una muchacha a la que no conocen y abusan de ella alternativamente, ora tú, ora aquél, ora yo, hasta completar el repóquer. La sentencia, con la correspondiente discrepancia de uno de los magistrados, decide que los individuos en cuestión, que llevan dos años en la cárcel, son reos de un delito de abusos, no de violación. La diferencia estriba en varios años de cárcel: en lugar de los 22 que pedía el fiscal, la cosa quedará en los 9 que decide el tribunal. Habida cuenta que llevan un par en la cárcel, podrían salir de prisión dentro de dos o tres más. En esas edades previas a la treintena, cinco años de cárcel no son pocos: paralizan el periodo de expansión de una persona y marcan para toda la vida. En cualquier caso, les está merecido.
La sentencia, a decir de juristas de solvencia contrastada, establece una débil frontera entre la agresión y el abuso, consistente en el concurso de violencia o intimidación para conseguir la penetración y el acceso carnal. Los integrantes del grupo utilizaron una situación de superioridad manifiesta pero, a decir del Tribunal, sin el concurso intimidatorio, es decir, con una suerte de consentimiento que, aunque no fuera tal, los individuos pudieran haberlo entendido así. Se me hace muy difícil asumirlo, igual que a usted, pero la decisión del Tribunal está basada en relatos del Tribunal Supremo amén de la consideración que haya merecido el visionado de los vídeos. Yo no los he visto, aunque me los imagino, pero los jueces sí. Ignoro detalles de algo que me parece vomitivo, pero soy de los que cree que si las decisiones de los jueces no nos gustan caben los recursos y la razonable disensión. Otra cosa son los aspavientos.
Y no digamos el aprovechamiento populista, al que siempre está abocada parte de nuestra clase política. La insuficiente resistencia de la víctima -tal como entendemos que sugiere el Tribunal- es clave en este asunto, lo que invita a pensar que debe de haber algo más que el simple terror de la joven, ya que de no ser así no se comprende que se haya decidido que no se opuso lo suficiente al «jolgorio» -como señala el magistrado discrepante- que se dio en aquel fatídico portal. El cuerpo, a cualquiera de nosotros, nos pide mucha más contundencia ya que, a simple vista, se trata del trato aberrante de cinco bestias que penetran salvajemente a una joven. Que ello no sea calificado de violación por el hecho de que la joven no pusiera en peligro su vida resistiéndose heroicamente plantea peligrosos precedentes. Y pone en bandeja, evidentemente, cada recurso que puedan plantear ante instancias superiores. Mal asunto, en cualquier caso.
Eso sí: tenemos todo el derecho a dudar de la verdad judicial y a criticarla con toda contundencia, lo cual es compatible con el respeto al Estado de Derecho. Y a repugnarnos con que, en poco tiempo, estos tipos estén en la calle. Pero hay que leerse la sentencia.
Carlos HerreraCarlos HerreraArticulista de OpiniónCarlos Herrera
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_5838  ·  Hace 18 minutos
Si. Es CONDENABLE |!!!,!,!,   pero acabo de leer en el artículo donde se relatan los hechos que la joven se estaba besando con uno de ellos y luego fue voluntariamente por esos callejones con esos 5 desconocidos .??  Por qué siguió hasta el final ??.?. No los conocía !!,,  y en estos tiempos no se puede confiar tanto si vas sola/ solo. ,,!,,!,!,, 
Thunder  ·  Hace 27 minutos
Algo va rematadamente mal cuando el resultado de un procedimiento resulta tan injusto y repugnante para una amplia mayoría de los ciudadanos que, aunque no tengan conocimientos jurídicos, son los supuestos destinatarios de una "justicia", que teóricamente debería aplicarse con un mínimo de sentido común.
SDT  ·  Hace 31 minutos
No soy Español y posiblemente no tengo mucho derecho de opinar pero como he vivido aquí desde 1972 siento hoy como sentí tantos años atrás que me provocó vivir aqui--- siento más Español que Americano así que me perdonarán ese opinión.

En cualquier democracia, los ciudadanos tienen que contar con las leyes y la constitución y que el gobierno, el sistema de justicia y la sociedad en sí van a aplicar, defender y asegurar que todos somos iguales y que las leyes y la justicia es igual no importa en que nivel de la sociedad una persona se encuentra.

No lo he visto en todos estos años aquí y es por lamentar y sentencias como esa demuestra que la justicia aqui es arbitraria y depende de factores que no entrega justicia igual a las sociedad.

Es indignante pensar que personas que comiten crimenes de ese tipo no encuentren una justicia correcta y que las victimas y sus familias tiene que sufrir otro atropello de sus derechos como Españoles.

Me da lástima a veces mi país adoptado.
Rufo  ·  Hace 58 minutos
El problema  de esta España nuestra es que sin entender un pimiento  del proceso penal, sin haber estado presente en las deliberaciones y pruebas llevadas a cabo en juicio oral, sin conocer la jurisprudencia  del TS en estos temas, se opina, no en función del sentido estricto del Derecho, sino por lo que nosotros opinamos sobre unos comportamientos  que estética y moralmente pueden ser y lo son reprobables.
Paprika  ·  Hace 1 hora
Si efectivamente no fue una violación sino abuso debe quedar claro en los videos que ha visto el tribunal; la participación activa, o no, de la supuesta víctima es lo que marca la diferencia del grado de un delito, que de entrada ya lo es. Cinco años de su vida entre rejas y otros cinco de libertad vigilada, más indemnizaciones, es el precio por hacer de manada, lo bastante para que a que ningún participante le queden deseos de repetir la experiencia.
Pedro García  ·  Hace 2 horas
Aquí todo el mundo opina sin tener ni p... idea de las pruebas y de si ella se fue voluntariamente con ellos o no. Al final todos los hombres somos presuntos culpables y vamos camino de las condenas como en la Edad Media. Ya se ha apresurado el ministro a decir que hay que cambiar las leyes para contentar este circo romano.
Auriga  ·  Hace 2 horas
El gran público no conocemos todos los hechos, los jueces sí. Al leer parte de la sentencia, donde los jueces no dan su opinión, sino describen los hechos, el estupor y bloqueo que la chica alegaba no se perciben por ningún lado, sino todo lo contrario, colaboración en los hechos, y regocijo. No antes, sino también durante. Aún así, las circunstancias y el contexto son lamentables, entrando en lo repugnante, y los jueces han dado mucha importancia al testimonio de la chica. Por tanto, estos tipos no han salido exonerados, sino condenados a 9 años de prisión. Con el codigo penal en la mano, los jueces lo han aplicado en los estrictos términos en que esta redactado. Ahora muchos se dan cuenta que el código penal español es demasiado blando, pero en este país, muchos partidos se oponen a cualquier endurecimiento.
leinadaniel60_139939­7679155  ·  Hace 2 horas
dígale a la señorita que hay que leerse la sentencia a ver que le contesta.
sukivp_1392313267644  ·  Hace 2 horas
Defender lo indefendible es lo mas repugnante  que se puede ver. Cinco sujetos, borrachos sin principios y envalentonados por el número asaltan salvajemente a una joven, la meten en un portal, le roban el movil y la violan por turnos. Esos son los hechos lo demás es buscar atajos para que estos miserables vuelvan a deambular por las calles lo mas pronto posible.
gh  ·  Hace 2 horas
El nivel de los jueces a veces es bastante limitado... tal vez porque aprender mucho de memoria no garantiza ni la capacidad de comprender, ni la de razonar... por eso hay veces en las que no hay por dónde coger algunas sentencias.