martes, 8 de mayo de 2018


José María Íñigo y su eterno bigote.TC
"Con que no era grave". Con esta escalofriante frase comienza la carta que Pilar Íñigo, más conocida por todos como Piluca, le dedicó a su padre, José María Íñigo, después de despedirlo el domingo en una ceremonia fúnebre sencilla e íntima tras su fallecimiento el pasado sábado 5 de mayo.
Y es que esa frase -dice- "es lo que estará resonando en su interior". Según Piluca, su padre "nunca quiso saber qué pasaba. Solo si el bicho, como él lo llamaba, era bueno o malo". En la carta, la hija del fallecido ha realizado un completo repaso de la vida del periodista, presentador de radio y televisión, desde sus inicios como "almohadillero en San Mamés" hasta "el momento más visto de la historia de la televisión en España".
Piluca leyó esta carta en el triste funeral de su padre, con unas palabras entrecortadas por la emoción, lágrima e incluso el llanto, según han relatado a Periodista Digital testigos del momento.
José María Íñigo y su eterno bigote.TC
"Con que no era grave". Con esta escalofriante frase comienza la carta que Pilar Íñigo, más conocida por todos como Piluca, le dedicó a su padre, José María Íñigo, después de despedirlo el domingo en una ceremonia fúnebre sencilla e íntima tras su fallecimiento el pasado sábado 5 de mayo.
Y es que esa frase -dice- "es lo que estará resonando en su interior". Según Piluca, su padre "nunca quiso saber qué pasaba. Solo si el bicho, como él lo llamaba, era bueno o malo". En la carta, la hija del fallecido ha realizado un completo repaso de la vida del periodista, presentador de radio y televisión, desde sus inicios como "almohadillero en San Mamés" hasta "el momento más visto de la historia de la televisión en España".
Piluca leyó esta carta en el triste funeral de su padre, con unas palabras entrecortadas por la emoción, lágrima e incluso el llanto, según han relatado a Periodista Digital testigos del momento.
En la carta de homenaje da especial importancia a las muestras de simpatía y cariño recibidas nada más trascender la noticia: "Algo tuvo que hacer", decía fijándose en todo lo dicho tras su fallecimiento.
"Dejemos de lamentar su pérdida y de resaltar la tristeza. La ola de cariño que levantó su marcha transforma esa tristeza en alegría, felicidad y sobre todo orgullo. Algo bueno tuvo que hacer. Es más, algo muy bueno para que ayer recibiéramos dos cartas de Palacio, un WhatsApp personal de Albert Rivera, una nota del presidente de Gobierno", leía la hija de Íñigo.
En el texto hace un repaso a su vida profesional, pero también personal del que considera "la persona más brillante e inteligente" que ha conocido. "Sin él, no habría llegado a ser quien soy hoy en día", reconocía para poner un tinte de humor: "Me falta el bigote y sus ojos azules pero comparto su curiosidad, inquietud, afán por nuestro idioma y descubrir nuevos. E incluso su estatura que como él siempre dijo: somos bajitos porque la inteligencia, pesa".
Recuerda también un rasgo del carácter del presentador: "Una persona de pocas palabras, pero justas, directas e inteligentes".
Y añade: "Recuerdo que me dijo una vez, yo he hecho todo un viaje de 500 kilómetros de Madrid a Bilbao sin hablar. A lo que respondí '¿ni una palabra?' y me dijo 'sí: ¿baño?'. Pararon y reanudaron la marcha.
Y su hija dice estar todavía con él: "Abrazo a mi hermano Dani, el primogénito, para sentir a nuestro aita. Eduardo fue creado a su imagen y semejanza; Chemi sigue siendo José María Íñigo, una suerte que le ha abierto muchas más puertas que al resto de hermanos, ¿verdad? O mi madre, ya que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, aunque en su caso tuvo dos".
Y concluye con una petición: "pido un aplauso para mi padre, que no es un padre cualquiera, pese a que él siempre dijo que esto no se pide".
En la carta de homenaje da especial importancia a las muestras de simpatía y cariño recibidas nada más trascender la noticia: "Algo tuvo que hacer", decía fijándose en todo lo dicho tras su fallecimiento.
"Dejemos de lamentar su pérdida y de resaltar la tristeza. La ola de cariño que levantó su marcha transforma esa tristeza en alegría, felicidad y sobre todo orgullo. Algo bueno tuvo que hacer. Es más, algo muy bueno para que ayer recibiéramos dos cartas de Palacio, un WhatsApp personal de Albert Rivera, una nota del presidente de Gobierno", leía la hija de Íñigo.
En el texto hace un repaso a su vida profesional, pero también personal del que considera "la persona más brillante e inteligente" que ha conocido. "Sin él, no habría llegado a ser quien soy hoy en día", reconocía para poner un tinte de humor: "Me falta el bigote y sus ojos azules pero comparto su curiosidad, inquietud, afán por nuestro idioma y descubrir nuevos. E incluso su estatura que como él siempre dijo: somos bajitos porque la inteligencia, pesa".
Recuerda también un rasgo del carácter del presentador: "Una persona de pocas palabras, pero justas, directas e inteligentes".
Y añade: "Recuerdo que me dijo una vez, yo he hecho todo un viaje de 500 kilómetros de Madrid a Bilbao sin hablar. A lo que respondí '¿ni una palabra?' y me dijo 'sí: ¿baño?'. Pararon y reanudaron la marcha.
Y su hija dice estar todavía con él: "Abrazo a mi hermano Dani, el primogénito, para sentir a nuestro aita. Eduardo fue creado a su imagen y semejanza; Chemi sigue siendo José María Íñigo, una suerte que le ha abierto muchas más puertas que al resto de hermanos, ¿verdad? O mi madre, ya que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, aunque en su caso tuvo dos".
Y concluye con una petición: "pido un aplauso para mi padre, que no es un padre cualquiera, pese a que él siempre dijo que esto no se pide".

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