QUIM TORRA: LA HORA DE LAS MARIONETAS

La pobre Elsa Artadi se ha quedado entristecida y turbia. Pensaba que sería señalada por el dedo del César para ocupar la silla curul de la Generalidad y el chasco ha resultado monumental. El expresidente felón ha preferido otro títere. Elsa Artadi empezaba a ser conocida por el gran público y, a pesar de sus protestas de perruna fidelidad, Puigdemont ha preferido el nombre de un político todavía más dócil y sin relieve.
Así, el designado ha sido Quim Torra. El expresidente trilero ha ordenado ya la composición de un gobierno puigdemonista. Es la hora de las marionetas. El prófugo piensa mantener controlados todos los hilos desde Berlín, a la espera de que la Justicia germana le proteja.
Carlos Puigdemont ha fracturado la imagen internacional de España, nación considerada hasta ahora en el mundo como espejo de la democracia pluralista plena. Ha dañado gravemente la economía de Cataluña y también la del resto de España. Ha dividido en dos, y con tintes irreconciliables, a la sociedad catalana. Y en sus delirios megalómanos, fruto de la mediocridad que siempre le ha caracterizado, ha prolongado cinco meses la agonía política del secesionismo para designar a última hora, en lugar de a un político serio, a una marioneta con el fin de que secunde sus despropósitos secesionistas y mantenga tensiones e incertidumbres.
Lo que pasa es que, en ocasiones, las marionetas se desembarazan de los hilos con que se las maneja. Que le pregunten a Felipe González lo que ocurrió con Zapatero.
Luis María ANSON
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