EL DESMANTELAMIENTO DE ETA, EXCELENTE NOTICIA

Con todas las veladuras que se quieran, con todos los matices necesarios, con todas las cautelas exigibles ante cualquier declaración de dirigentes terroristas, la noticia del desmantelamiento de Eta es excelente.
No van a colaborar con la Justicia para esclarecer tres centenares de crímenes que permanecen en la incógnita. No piden perdón, es cierto. No muestran arrepentimiento. Culpan a España y a Francia de originar con su actitud las fechorías por ellos cometidas. Todo eso y mucho más puede atribuirse a la carta y al comunicado etarras. Pero será mejor no recordar la zozobra con la que ha vivido el pueblo español durante largas décadas. Será mejor no pensar en que Eta podía haber dado continuidad a la sangre derramada. Durante años, además, el gasto para contener la vesania etarra se multiplicaba, tanto el público como el privado.
Y la pesadilla ha terminado. De mala manera. Pero la violencia armada ha concluido. El anuncio de Eta es, en ese aspecto, concluyente. No habrá más crímenes ni más secuestros. Aunque solo sea verdad a medias, la infraestructura de la banda terrorista va a ser desmantelada. Me parece bien que se puntualice la declaración etarra, que se subrayen todas las aristas. Pero está claro que la noticia del fin de Eta terrorista resulta positiva. Nada hay que agradecer y sí mucho que reprochar. Y que perseguir todavía. Sin embargo, el sosiego nacional que supone el anuncio de la disolución de Eta parece conveniente para la convivencia estable en España.
Hay que seguir combatiendo, en todo caso, el credo de Eta, al que no han renunciado. Siguen defendiendo un Estado totalitario para el País Vasco y su secesión de España. No se puede bajar la guardia ante las propuestas etarras. Pero sí respirar tranquilos tras el comunicado en el que renuncian públicamente a proseguir su marcha terrorista.
No van a colaborar con la Justicia para esclarecer tres centenares de crímenes que permanecen en la incógnita. No piden perdón, es cierto. No muestran arrepentimiento. Culpan a España y a Francia de originar con su actitud las fechorías por ellos cometidas. Todo eso y mucho más puede atribuirse a la carta y al comunicado etarras. Pero será mejor no recordar la zozobra con la que ha vivido el pueblo español durante largas décadas. Será mejor no pensar en que Eta podía haber dado continuidad a la sangre derramada. Durante años, además, el gasto para contener la vesania etarra se multiplicaba, tanto el público como el privado.
Y la pesadilla ha terminado. De mala manera. Pero la violencia armada ha concluido. El anuncio de Eta es, en ese aspecto, concluyente. No habrá más crímenes ni más secuestros. Aunque solo sea verdad a medias, la infraestructura de la banda terrorista va a ser desmantelada. Me parece bien que se puntualice la declaración etarra, que se subrayen todas las aristas. Pero está claro que la noticia del fin de Eta terrorista resulta positiva. Nada hay que agradecer y sí mucho que reprochar. Y que perseguir todavía. Sin embargo, el sosiego nacional que supone el anuncio de la disolución de Eta parece conveniente para la convivencia estable en España.
Hay que seguir combatiendo, en todo caso, el credo de Eta, al que no han renunciado. Siguen defendiendo un Estado totalitario para el País Vasco y su secesión de España. No se puede bajar la guardia ante las propuestas etarras. Pero sí respirar tranquilos tras el comunicado en el que renuncian públicamente a proseguir su marcha terrorista.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
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